
Agua Conflicto y Seguridad

Cambio Climatico y Pobreza en América Latina

Evaluación del International Development Research Centre, en Canadá, sobre los efectos, impactos y recomendaciones en América Latina sobre el Cambio Climático.
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Cambio climático traerá efectos más graves a Centroamérica

Así lo dijo Rajendra Pachauri, jefe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, ONU), este lunes durante una visita a Guatemala.
“Ya existe un impacto, pero las temperaturas serán más elevadas y los impactos más serios para el agua, los ecosistemas, la salud humana, las costas y la biodiversidad”, advirtió el científico.
Desde el domingo y hasta hoy, Pachauri se encuentra en Guatemala, con el fin de entrevistarse con autoridades chapinas y recorrer las zonas golpeadas por la tormenta Agatha y la erupción del volcán Pacaya en mayo anterior.
Vulnerables.Un informe del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC, por sus siglas en inglés) sobre cambio climático y pobreza en América Latina y el Caribe, ya había advertido lo crítico de la situación en el 2008.
En este sentido, Costa Rica (en el lugar 38) y Guatemala (en el lugar 32) aparecían en ese informe entre las 100 naciones en más riesgo por el cambio climático.
Según el reporte, para el 2050 se prevé que el 50% de las tierras agrícolas serán afectadas por la salinización y la desertificación, lo cual reducirá la producción de maíz y arroz, cultivos clave en la dieta de los centroamericanos.
El estrés hídrico, en el caso tico concentrado en el Valle Central y el Pacífico, tendrá impacto en el abastecimiento y calidad del agua.
“Debido al aumento del nivel del mar, se prevén adversidades en las zonas costeras bajas de El Salvador, Nicaragua y Honduras, que incluyen inundaciones, salinización y degradación de ecosistemas”, explicó ayer Pachauri.
Este deterioro en costas afectará también el turismo, actividad que da mucho empleo y dinamiza la economía costarricense.
Asimismo, se puede elevar el riesgo de enfermedades como la malaria, diarrea o dengue.
“Para el 2015, se proyecta un incremento de entre 10% a 23% de las enfermedades gastrointestinales, de transmisión vectorial y respiratorias, principalmente en las regiones del Caribe”, señaló Pachauri.
Ante esta situación, el jefe del IPCC dijo que es necesario adoptar acciones concretas e instó a los gobernantes a hacerlo durante la próxima cumbre del clima por efectuarse en Cancún, en noviembre.
Asimismo, Pachauri destacó que es urgente realizar más investigaciones para proyectar los efectos del cambio climático en la región.
El jefe del IPCC recomendó mejorar los niveles de información sobre el calentamiento global y el manejo de emergencias, con el objetivo de “responder de mejor manera, establecer sistemas de alerta temprana” y ayudar a las poblaciones locales sumidas en la pobreza.
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Fuente: La Nación
Estado del planeta Tierra

De nuevo tomamos el pulso al clima y a la biosfera del planeta a través de unos resultados científicos elegidos casi al azar, más o menos relevantes, y producidos a lo largo de los últimos y escasos meses. No son todos, pero dan una idea de la dirección que llevamos.
Análisis
Se han producidos cambios biológicos documentados en las últimas décadas en el hemisferio Norte. Estos cambios han sido atribuidos al calentamiento global, cambios como la extinción de especies o su reubicación en otros lugares. Estos cambios han sido más rápidos en la zona templada que en la ártica. ¿Es el impacto necesariamente mayor en las regiones donde más sube la temperatura?
En un trabajo reciente [1], [2] se proporcionan pruebas de que, aunque el aumento de temperatura ha sido menor en los trópicos, el impacto sobre la vida allí podría ser más grande que en climas templados. El estudio se centro en animales de sangre fría.
Los investigadores se valieron de cerca de 500 millones de lecturas sobre temperatura leídas en más de 3000 estaciones a lo largo de todo el mundo entre 1961 y 2009. Además examinaron el efecto del aumento de la temperatura sobre el metabolismo de los animales estudiados.
Los datos indican que la temperatura ha aumentado desde 1980, siendo consistentes respecto a otros estudios. Estos cambios han sido más rápidos en el Ártico y más lentos en los trópicos.
Un ritmo metabólico mayor requiere más consumo de comida y oxígeno, por tanto los cambios metabólicos son importantes a la hora de comprender el impacto del cambio climático sobre los ecosistemas. Un mayor ritmo metabólico indica que el animal vive una vida más intensa.
Así por ejemplo, se sabe que cuanto más cálida es la temperatura más aumenta el ritmo metabólico de los animales de sangre fría.
Según este estudio el aumento de temperatura tendrá un mayor impacto en la vida animal de los trópicos, aunque allí la temperatura no aumente tanto como en otras regiones del globo. Sin embargo, el impacto metabólico será menor en el Ártico. Por tanto, no hay una proporcionalidad directa entre aumento de temperatura e impacto biológico.
El aumento de temperatura ya acontecido en los trópicos ha expuesto al cuerpo de los animales por encima de la temperatura óptima.
Hasta ahora se había casi ignorado el efecto del calentamiento global sobre la biología tropical.
Como cabría esperar, el informe de 2010 [3] que NOAA ha emitido sobre la situación del Ártico no es nada positivo. Aunque las noticias al respecto ya no salen en los medios, el Ártico sigue calentándose. El Ártico es el “refrigerador” del planeta, sin él la temperatura del planeta se elevará aún más al desaparecer la capa de hielo o nieve blanca que lo cubre en parte.
Según un grupo de 69 científicos el calentamiento ya afecta a la población y al ecosistema de esa región. Así por ejemplo, Groenlandia experimenta marcas nunca vistas de temperatura, sus hielos se derriten y los glaciares van desapareciendo. Los hielos flotantes de verano continúan su declive alcanzándose la menor superficie cubierta desde que se tienen datos de satélite. Este año el mínimo ha sido del tercer mínimo más importante desde 1979, sobrepasado únicamente por los de 2008 y 2007. En cuanto a la nieve ártica cubrió otro mínimo desde que se tienen registros (1966).
El efecto sobre los ecosistemas, sobre el permafrost o sobre la circulación oceánica y las consecuencias climáticas de este fenómeno no lo vamos a repetir una vez más aquí.
Según estos expertos cualquier cosa que vaya a pasar en el resto del planeta pasará antes en el Ártico.
Quizás ayude en la toma de registros una idea [4] en la que se usan narvales para transportar instrumentos de medida a lo largo de las aguas de las regiones árticas. Es la primera vez que se usan este tipo de animales en este tipo de estudios.
Según otro grupo [5], [6] el efecto del calentamiento del Ártico se está acelerando. Uno de los factores que parecen afectarlo son las emisiones procedentes de la mala combustión del gasoleo en los barcos que circulan por la zona. Estas emisiones depositan carbón negro sobre las zonas más sensibles de la región. Este carbón absorbe la luz del sol y calienta la zona sobre la que se deposita. Para 2030 se espera que estos barcos depositen 4,5 gigatoneladas de negro carbón en la región.
Para todos aquellos que guiados por su fe cree que el dióxido de carbono no es el culpable del calentamiento global hay que recordar uno de los últimos estudios [7] al respecto realizado por científicos de la NASA.
Aunque el vapor de agua y las nubes son grandes actores en el efecto invernadero de este planeta, el dióxido de carbono es el que al final controla la temperatura de la Tierra, al menos según un modelo climático realizado por Andrew Lacis y sus colaboradores de la NASA.
Concluyen que sin la presencia de gases de efecto invernadero que no se condensen, otros gases, como el vapor de agua, son incapaces de proporcionar la retroalimentación necesaria que amplifique el efecto invernadero.
Sin embargo, el dióxido de carbono es responsable del 80% de toda la “fuerza radiativa” que mantiene el efecto invernadero en la Tierra. Sin este soporte el vapor de agua se condensaría y dejaría de ofrecer efecto invernadero, pese a que en la actualidad es responsable del 50% del efecto invernadero.
En conclusión, hay una relación directa entre dióxido de carbono y efecto invernadero. Este gas actúa como un termostato que regula la temperatura.
Según estos investigadores el calentamiento global está producido por la emisión de gases de efecto invernadero de origen antropogénico, principalmente dióxido de carbono.
Consecuencias
A lo largo de a última década las avalanchas de rocas y los corrimientos de tierra en alta montaña son mucho más frecuentes. Estos signos tempranos son un aviso de que el calentamiento global se está produciendo. Este tipo de fenómenos se producen debido a la fusión de glaciares y permafrost que elimina el “pegamento” que mantiene ese material en las laderas de las montañas.
Pero al parecer lo peor está por llegar. Los glaciares de los conos volcánicos pueden llegar a desestabilizar grandes cantidades de materiales y hacer desaparecer ciudades como Seattle y destrozar grandes infraestructuras.
Aunque el fenómeno no es nuevo, la última vez que sucedió fue hace 10.000 años. Al final de la última era glaciar muchos conos volcánicos colapsaron y se produjeron grandes corrimientos de tierra. Pero en esa época había poca gente el mundo.
Daniel Tormey, del ENTRIX, ha estudiado [8] lo que ocurrió hace 11.000 años en Planchón-Peteroa (Chile). Un tercio del cono volcánico colapsó movilizándose 10.000 millones de metros cúbicos de rocas que recorrieron 95 km y que cubrieron un total de 370 kilómetros cuadrados de superficie. Según Tormey el fenómeno se debió a la fusión de un glaciar.
Tormey sospecha que según aumenten las temperaturas y se produzcan más lluvias en ciertos lugares la historia se volverá a repetir a lo largo de todo el mundo. Hay muchas personas que viven en la falda de volcanes susceptibles de sufrir algo así, con lo que las consecuencias pueden ser catastróficas. Hay 39 ciudades con poblaciones superiores a los 100.000 habitantes a menos de 100 Km de volcanes que ya colapsaron en el pasado y son susceptibles de hacerlo de nuevo. El riesgo es especialmente importante en los Andes.
Según un estudio [9], [10] los EEUU y otros países populosos se enfrentarán a una amenaza severa de sequías prolongadas en las próximas décadas. La causa será el aumento de temperatura debido al cambio climático, que aumentarán las condiciones para la sequía en los próximos 30 años.
El estudio está basado en 22 modelos climáticos y en un índice amplio sobre las condiciones de sequía, así como en análisis de estudios previos sobre grandes regiones de Eurasia, África y Australia. Los modelos tienen en cuenta proyecciones sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y fenómenos como El Niño.
Por el contrario, en algunas regiones como Alaska o Escandinavia el clima será más húmedo.
Según los investigadores esta amenaza debe ser conocida por el gran público ya que sus consecuencias para la población mundial serán enormes.
Así por ejemplo, dos tercios del Oeste de EEUU serán más secos para la década de 2030. Pero otros países también se verán afectados, como la mayor parte de Latinoamérica incluyendo gran parte de Brasil y México. También se verán afectados los países limítrofes con el Mediterráneo, grandes partes del Suroeste de Asia, Sureste de Asia incluyendo partes de China y sus vecinos y la mayoría de África y Australia. Algunas regiones como el Norte de Europa, Rusia, Alaska y otros lugares en el hemisferio Sur verán disminuido su riesgo de sequías, pero a nivel global este riesgo se incrementará en promedio.
Este pronóstico parece confirmase por otro estudio [11], al menos para Perú y Bolivia, que se convertirán en desierto en muchas partes si la temperatura se eleva de 1,5 a 2 grados. Esto es especialmente importante para la capital boliviana (La Paz) que podría quedarse sin agua y sin agricultura con la que abastecer a su población. El estudio está basado en registros de sedimentos del lago Titicaca y pronostica una grave situación para dentro de 30 años.
Mares y océanos
Un grupo de científicos marinos sostiene [12] que la muerte masiva de coral en el Sureste de Asia y en el Océano Índico sucedida recientemente resalta la urgencia de controlar las emisiones de dióxido de carbono.
Muchos de los arrecifes de estos lugares del globo (Seychelles, Sulawesi, Filipinas, Sri Lanka, Birmania, Tailandia, Malasia, Singapur, Indonesia…) están blaqueándose y muriendo. El último suceso de este tipo es seguro el peor evento de esta clase desde 1998 y probablemente sea el peor conocido por la ciencia. Un 80% de las colonias de Acropora y un 50% de las colonias de otras familias han desaparecido desde mayo de este año hasta que se elaboró este informe. La superficie cubierta por el coral ha caído de un 50% a un 10% y la escala de este evento es tal que el coral necesitará (si le dejan) muchos años en recuperarse. Además tiene un gran impacto sobre la industria turística y pesquera de la región. Los buceadores de recreo dejan un capital esencial en algunas de estas regiones y son precisamente las regiones que más dependen de este negocio y de la pesca las más afectadas por este evento.
Recordemos que los arrecifes de coral son el equivalente en el océano en biodiversidad a las selvas tropicales. El coral produce además una riqueza económica cifrada en 375.000 millones de dólares al año.
La causa de este blanqueamiento ha sido la alta temperatura del agua, que se ha mantenido durante meses, en la región. Se registró un pico de 34 grados centígrados en julio, cuatro grados por encima del promedio. Una temperatura demasiado alta expulsa las algas simbiontes que viven dentro del coral, éste pierde color (se blanquea) y finalmente muere si no las recupera.
Según estos expertos este tipo de episodios se seguirán sucediendo hasta que se logre controlar las emisiones de gases de efecto invernadero. Según ellos hay que hacer esto mismo muy rápido, porque de otro modo se pondrán en peligro la forma de vida y estabilidad social de decenas de millones de personas que viven en la región.
Pero si creíamos que la situación de los corales es mejor en otras zonas del globo nada más lejos de la verdad. Un estudio [13], [14], [15] sobre el coral en el Caribe arroja un pronóstico también grave. En este estudio han participado colaboradores de 22 países, que han vigilado el coral durante años. El 80% del coral que se ha estudiado se ha blanqueado y un 40% ha muerto. Es un efecto de la ola de calor de 2005, cuya temperatura excedió cualquier registro de los últimos 150 años. El problema es que este blanqueamiento se produce a un ritmo superior al de recuperación.
Este año ha vuelto ha sufrir un blanqueamiento severo de una magnitud muy similar. Se cree que en esta ocasión ha sido producido por La Niña. Se espera que los sucesivos eventos de este tipo sean cada vez peores. De nuevo urge controlar las emisiones de dióxido de carbono.
El problema no es sólo que emitamos mucho dióxido de carbono, sino que además destruimos a los seres y ecosistemas capaces de fijarlo.
El dióxido de carbono no solamente es secuestrado por las plantas, sino además por los animales. Después de décadas cazando ballenas y otras especies grandes y longevas, se ha alterado la habilidad de los océanos de almacenar este gas de efecto invernadero. Al menos así se pone de relieve en un estudio [16] realizado por científicos de varias instituciones.
Una sola ballena contiene tanto carbono como los mayores árboles. Durante un siglo se han cazado ballenas en tal cantidad que se ha emitido tanto dióxido de carbono como el equivalente a destruir 30 millones de hectáreas de bosque templado.
Aunque la eliminación de estos animales aumenta la presencia de otros, la capacidad de almacenar carbono de estos últimos es mucho menor. Además, los grandes vertebrados, al morir, se llevan su masa al fondo del mar y aleja su contenido en carbono de la atmósfera.
Según sostienen los autores del estudio, conservar los grandes vertebrados marinos debe ser una prioridad también a la hora de tener en cuenta las emisiones de gases de efecto invernadero.
Conservar las poblaciones de estos animales es al parecer más efectivo en este aspecto que la fertilización con hierro del mar y otras ideas. Además es gratis, automático y no necesita la intervención humana, bueno, sólo la no intervención.
El número de ballenas azules ha disminuido en un 99% en los últimos tiempos.
Pero este problema de la sobrepesca se va a acabar pronto, porque, básicamente, dentro de poco ya no quedarán más peces en el mar si seguimos así. Así de crudo se expone en un estudio [17], [18], [19] procedente de uno de los países que tampoco se caracteriza por conservar mucho las reservas pesqueras.
Este es el resultado de la expansión sistemática la industria pesquera. Pese a la idea romántica que se pueda tener, la mayor parte de las capturas son realizadas por grandes empresas que, usando alta tecnología, desplazan a cualquier pequeño pesquero artesanal.
Según el estudio, las regiones del mar sobre las que se pesca han crecido a razón de un millón de kilómetros cuadrados al año desde 1950 a 1970 y se triplicó en los ochenta y noventa hasta alcanzar un incremento anual en tamaño igual a la superficie ocupada por la selva del Amazonas.
Las capturas eran de 19 millones de toneladas en 1950, se alcanzó un pico de 90 millones de toneladas en los ochenta y cayó a 87 toneladas en 2005. Este declive no se debe a políticas de conservación, sino a que, básicamente, ya no quedan más sitios donde pescar. Sólo el 0,1% de la superficie oceánica está declarada como reserva.
Según uno de los autores si hay pescado en el mercado es porque se está sobrepescando y se recorre toda la cadena alimenticia del océano para poder así proporcionar cualquier especie de pez al consumidor.
La era de la expansión pesquera ha terminado y mantener el actual suministro simplemente no es posible. Basta un cálculo sobre la producción marina para saberlo, según los autores.
Si seguimos engañándonos no solucionaremos el problema y esas grandes compañías obviamente no harán nada por controlar la pesca a no ser que se lo impidamos.
La única manera de escapar a la tragedia de los bienes comunales es crear normas comunes de obligado cumplimiento para todos. No es cierto que el mar no tenga dueño, es de todos y de las futuras generaciones.
La situación del planeta se podría resumir en lo que se dice en el informe ‘Climate Vulnerability Monitor 2010: The State of the Climate Crisis’, que se presento en Londres hace poco.
Según este informe el cambio climático producirá un aumento de plagas, enfermedades, huracanes, lluvias torrenciales, sequías, etc. En definitiva, hambre y desastres que producirán un millón de muertes anuales a partir de 20 años. Obviamente serán los pobres los que se verán más afectados. De los 184 países analizados 170 presentan un alto nivel de vulnerabilidad. En particular, España presenta un alto riesgo de desertificación.
Además, el informe estima que actualmente ya mueren 300.000 personas al año debido al cambio climático.
En el informe se advierte de que nos encontramos frente a una amenaza seria e incluso irreversible. Según los autores el tiempo se agota y es necesario actuar para reducir las emisiones de forma urgente en los próximos cinco años.
Fuente: Neofronteras
Y nació el Protocolo sobre Biodiversidad
La Décima Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) concluyó con aplausos en las primeras horas de la mañana del 30 de septiembre en Nagoya, Japón, a pesar de algunas dudas en torno al acuerdo internacional obtenido.
Luego de 12 días de discusiones acaloradas y a veces frustradas, los delegados acordaron un protocolo sobre acceso y distribución de beneficios (ABS, por sus siglas en inglés) para los recursos genéticos usados en las invenciones, así como acuerdos sobre financiamiento y un plan estratégico para el trabajo de la Convención.
En más de una ocasión, la conferencia que comenzó el 18 de octubre, dio la impresión de que podría caer en la misma dinámica prácticamente muerta de las negociaciones de la Ronda Doha o las de cambio climático. El resultado permanecía incierto incluso horas antes de la última reunión plenaria, pues era evidente la tensión generada sobre el Protocolo por varios elementos contenciosos en la negociación. Fue hasta que Japón, anfitrión de la cita más significativa sobre biodiversidad en los últimos años, propuso un texto de compromiso, que las posibilidades de evitar un colapso empezaron a tomar forma.
Un importante número de países en desarrollo liderados por el bloque del G-77 y China habían afirmado que no apoyarían un acuerdo sobre financiamiento y un plan estratégico por sí solos. “Brasil y otros no pueden aceptar la adopción de un plan estratégico y una estrategia de movilización de recursos financieros si ningún protocolo (ABS) se pone en marcha. No estamos mintiendo; somos claros en eso”, advirtió Brasil en una conferencia de prensa días antes.
Y se apegaron a sus palabras, pues una vez que se alcanzó un acuerdo formal sobre el protocolo ABS, un paquete de tres decisiones fue rápidamente adoptado, acompañado además de 50 documentos especializados sobre la materia. El logro ya era histórico.
Buen comienzo
Precaución, júbilo y descanso, fueron los sentimientos que despertó en la comunidad internacional el haber concretado su compromiso con los recursos genéticos con la firma del protocolo. “El Protocolo ABS solamente es el punto de partida. Si va a resultar en el régimen viable contra la biopiratería ahora depende de la implementación”, declaró un delegado.
El Grupo Africano formalmente hizo la misma petición en la reunión plenaria, insistiendo que el protocolo solamente era el comienzo hacia la aplicación del tercer objetivo de la Convención, que es el “reparto justo y equitativo que surja de la utilización de los recursos genéticos”. Otros países llamaron al protocolo “imperfecto” e “incompleto”, aunque reconocieron que era un “paso importante” y un “hito” para la biodiversidad.
“Era el impulso que teníamos que aprovechar. No estar de acuerdo no era una opción. Habría aplastado lo que habíamos logrado hasta ahora”, declaró entusiasmado un delegado.
Un instrumento ambiguo
Aunque cierto grado de ambigüedad es característico de los acuerdos internacionales, el texto del protocolo ABS ha provocado que los expertos no tengan respuestas certeras sobre exactamente qué es lo acordado en muchos asuntos críticos, incluyendo el alcance sustancial y temporal del acuerdo, abriendo paso a diferentes interpretaciones que podrían entrar en conflicto.
Mientras se estaba finalizando el texto, algunas disposiciones en disputa simplemente fueron omitidas. Otros desacuerdos fueron resueltos remplazando las cláusulas con declaraciones generales que abren la puerta a la interpretación.
Algunos ejemplos de la ambigüedad se refieren a la inclusión o exclusión de los “derivados”, el ámbito temporal de aplicación del protocolo, la regulación del conocimiento tradicional público y el mecanismo de cumplimiento.
Según expertos, alrededor del 90% de toda la biopiratería se relaciona con los derivados, “compuestos bioquímicos naturales que resultan de la expresión genética del metabolismo de los recursos biológicos o genéticos”, en lugar de los recursos genéticos que pueden reproducirse. La inclusión de los derivados fue entonces una demanda importante por un gran número de países en desarrollo.
El tratamiento de los derivados en el Protocolo ABS está lejos de ser completamente claro. El artículo 2 del acuerdo, que se refiere a términos usados en el texto, incluye las definiciones expansivas de “derivados” y “utilización de recursos genéticos”. Por un lado, el artículo 3, que determina el ámbito de aplicación del acuerdo, no hace mención explícita a los derivados. En su lugar, se refiere a los “recursos genéticos dentro del ámbito de aplicación del artículo 15 de la Convención” y a los “beneficios que surjan de la utilización de dichos recursos”. No obstante, la interrogante sobre si el artículo 15 de la CDB cubre o no los derivados es el tema de discusión entre países desarrollados y en desarrollo.
Por otro lado, la frase sobre “los beneficios que surgen de la utilización de los recursos genéticos” puede ser interpretada para abarcar también los derivados. El término “utilización” también es mencionado en el artículo 4, que comprende el trato justo y equitativo.
Tampoco está definido el estatus de los recursos genéticos que ya han sido sustraídos de sus lugares de origen antes de la entrada en vigor del Protocolo ABS. Algunas Partes de la CDB temieron que sean bastantes los casos que puedan permanecer fuera de la protección del Protocolo sin aplicación retroactiva alguna.
El artículo 3 finalmente acordado permaneció parco sobre el ámbito temporal del Protocolo ABS, y por lo tanto ha eludido una decisión concreta sobre este asunto. El texto de compromiso de Japón introduce una nueva disposición, el artículo 7bis, que solicita a las partes “considerar un mecanismo multilateral global de distribución de beneficios” para abordar las “situaciones transfronterizas” y las “situaciones para las cuales no es posible otorgar u obtener el consentimiento informado previo”. Esto en teoría se aplica al uso de recursos genéticos obtenidos ‘ex situ’ (fuera de su lugar de origen), o en una manera en que no se cumpla con la CDB. Lo haría, no obstante, dependiendo de las negociaciones futuras. Las reglas de derecho internacional público delimitadas en la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados prohíben los efectos retroactivos a menos que las partes de un tratado así lo acuerden. No obstante, permite que nuevos acuerdos sean aplicables cierto tipo de situaciones preexistentes, como sucede en el artículo 70 del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), lo que potencialmente podría cubrir situaciones en las cuales los recursos hubieran sido usados cuando el tratado entró en vigor.
Patentes y requisito de divulgación
Otras disposiciones también vagas dejan mucho que hacer a los procesos domésticos. Esto es particularmente cierto en el caso de los mecanismos de cumplimiento. Por muchos años, muchos gobiernos y expertos demandaron el requisito de divulgación en las solicitudes de patente, lo que les obligaba a revelar el uso de cualquier conocimiento tradicional o recursos genéticos usados en sus invenciones. Algunos países incluyendo naciones desarrolladas, apoyan incluso un requisito similar en las negociaciones de la Ronda Doha.
La exigencia del requisito de revelación, así como otros asuntos referentes a cumplimiento, ahora son cubiertos por la obligación de “tomar las medidas apropiadas, efectivas y proporcionadas para tratar situaciones de incumplimiento” y “establecer uno o más puntos de revisión efectivos con funciones relevantes para la utilización de recursos genéticos” que “colectarán o recibirán como información apropiada y relevante”. No obstante, está en manos de las autoridades nacionales decidir aquello que es “apropiado, efectivo y proporcionado”. Por lo tanto, el régimen internacional por sí solo no proporcionará certidumbre legal; su éxito dependerá de los esfuerzos nacionales de implementación.
Organismos internacionales y otras prácticas
Un lenguaje similar permeó en el compromiso sobre cómo lidiar con situaciones de emergencia que amenacen la salud humana, animal o de las plantas. El nuevo lenguaje determina que las “partes pueden tomar en consideración la necesidad de un acceso expedito a los recursos genéticos, así como una distribución justa y equitativa de beneficios, incluyendo el acceso a tratamientos asequibles para aquellos que lo requieran, especialmente en los países en desarrollo”. Esta norma estaría dirigida a las actuales negociaciones en la Organización Mundial de la Salud, donde los gobiernos debaten sobre si los países están obligados a compartir material genético referente a patógenos humanos, como la gripe aviar y si deben esperar beneficios por esas prácticas
También es ambigua la relación entre el nuevo Protocolo sobre ABS y las discusiones sobre conocimiento tradicional en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). En seguimiento a una solicitud expresa de la Unión Europea, la decisión de la COP de adoptar el Protocolo sobre ABS alude a un proceso de revisión “a la luz de los desarrollos en otras organizaciones internacionales, inter alia, OMPI”, según el artículo 25. El Protocolo también se refiere a los “trabajos y prácticas en curso” que podrían ser usadas para alegar que la regulación del conocimiento tradicional públicamente disponible debe ser tratada en la OMPI. Nuevamente, el silencio acordado sobre la facilitación de la relación específica entre el Protocolo ABS y la OMPI generó cierta incertidumbre que podría traducirse en que algunos aspectos del Protocolo mismo estén sujetos a procedimientos ajenos a la CDB.
Excepciones
A diferencia del lenguaje utilizado en el borrador de negociaciones, ahora se han omitido completamente las excepciones. Este fue uno de los componentes de la negociación más simplificados, pero que dejó muchas preguntas en el aire, abriendo también paso al uso del derecho internacional público para resolverlas.
En el caso de las excepciones geográficas, debido a que los miembros no tienen jurisdicción sobre ciertas áreas, incluyendo la zona del Océano Antártico y alta mar, se puede suponer que esas zonas están excluidas. Sin embargo, dado que existe una excepción explícita, la carga de la prueba no recae sobre el usuario.
En cuanto a la excepción de los recursos genéticos humanos, se estableció una solución un poco más complicada, aunque ésta no se menciona en el propio acuerdo. Fue en la decisión de adopción donde los miembros decidieron que los recursos genéticos humanos debían ser excluidos.
Respecto a los patógenos humanos, el artículo 6 b) establece algunas reglas, por lo que en principio están cubiertos. El artículo 6 incluye normas especiales para dichos recursos en momentos de emergencia, por lo que en esos casos no estarán cubiertos por disposiciones sustanciales, sino por un mecanismo especial. Esto supone que en situaciones que no sean de emergencia, los patógenos humanos tratados deberán ser tratados como cualquier otro recurso. Esta especificación es relevante ya que el artículo 6 permite una mayor flexibilidad en el acceso y distribución de beneficios.
En relación a la excepción de productos básicos, esta también se suprimió del artículo 3 (ámbito de aplicación). Sin embargo, la definición de “utilización de recursos genéticos” que califica el ámbito de aplicación, excluye claramente los recursos utilizados como materias primas, cumpliendo las demandas de los países desarrollados. A cambio, y con el mismo lenguaje del acuerdo, es decir, la definición de “utilización”, los países en desarrollo parecen haber conseguido su objetivo en cuanto a los “derivados”, aunque con cierta ambigüedad.
Por último, para los recursos agrícolas, la ambigüedad creativa ha resuelto el problema. El acuerdo ahora claramente establece que otros mecanismos ABS existentes que no sean contrarios a los objetivos del Protocolo deberán permanecer vigentes. Este es el caso del Tratado Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación (el único otro mecanismo ABS). Sin embargo, no excluye la jurisdicción sobre tales recursos, ni tampoco dice nada sobre el anexo de dicho tratado, o su restricción a determinadas aplicaciones. Lo más probable, sin embargo, es que los recursos estén cubiertos si no se encuentran dentro de la autoridad del tratado referido.
¿Y el futuro?
A pesar de las vicisitudes y el halo de preguntas en torno a los resultados de esta conferencia, poner las diferencias en papel fue la única manera en que los gobiernos obtuvieron un compromiso sobre el Protocolo ABS. Los observadores han comentado que esto hubiera cambiado en los años por venir, pues las discrepancias se antojaban simplemente muy agudas en varios puntos clave. En ese sentido, afirman que, a pesar de sus limitantes, el Protocolo ABS es un excelente paso siempre que las autoridades nacionales tengan en mente que mucho dependerá de ellas y de la implementación que efectúen a escala doméstica, así como también en los futuros procesos de revisión y en las siguientes citas de negociación. Puesto que los Estados Unidos no son parte de la CDB, la importancia que le impriman al Protocolo ciertas instituciones como la OMC, podría reafianzar la efectividad de varias de sus disposiciones.
El representante colombiano en la COP, Fernando Casas, declaró a los medios que a pesar de que rondaba el fantasma del fracaso de la cumbre de Copenhague, ninguna de las partes o negociadores quería fallar otra vez,pues había disposición hacia el acuerdo alcanzado. Sin embargo, a su juicio, fue el hecho de tener como anfitrión de la Cumbre a Japón, un país influyente y ejecutor de importantes desarrollos biotecnológicos, lo que permitió alcanzar un Protocolo ABS. Nada habría sido igual si la sede hubiera estado en un país de América Latina o África, concluyó el experto[1].
Otra percepción tiene Guy Kastler, de la organización no gubernamental La Vía Campesina, que agrupa varias organizaciones de agricultores y productores de 69 países. Para él, “en Nagoya se vio claramente que el consentimiento previo de las comunidades ante los acuerdos de acceso y participación en los beneficios (ABS) no funcionará porque los tenedores de las patentes rechazan divulgar las fuentes de sus “invenciones”. A las poblaciones locales les resulta imposible reclamar cualesquiera beneficios por las plantas y los conocimientos que han cultivado durante siglos. Está claro que se precisan otros mecanismos”[2].
Práctico o no, el papel de los organismos estatales para hacer frente a la “biopiratería” será importante. Brasil, uno de los países que estuvo más interesado en la adopción del Protocolo ABS, recientemente impuso una multa por US$ 12,3 millones a la fabricante brasileña de cosméticos Natura porque a juicio de las autoridades brasileñas la compañía tuvo acceso a recursos de la biodiversidad sin la autorización apropiada. La empresa, por su parte, ha manifestado que todo el problema es una cuestión de malinterpretación de la legislación, y por lo tanto apelará la decisión[3].
Con pros y contras propios de un proceso de negociación multilateral, el consenso logrado después de 10 años de intentos para establecer el Protocolo sobre acceso a recursos genéticos, es un paso adelante en la tan ardua tarea de conservación de la biodiversidad y uso sustentable de los recursos naturales.
En materia ambiental y de biodiversidad, queda pendiente en la agenda la necesidad de desarrollar acuerdos en otras áreas prioritarias, como es el caso del mecanismo REDD+ (Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación), en instancias como idealmente lo sería la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre el Cambio Climático (COP 16) a celebrarse en Cancún, del 29 de noviembre al 10 de diciembre del presente año.
El Protocolo ABS estará abierto para su firma del 2 de febrero de 2011 al 1 de febrero de 2012, y surtirá efectos 90 días después de que la quinceava Parte lo haya ratificado. La primera reunión del comité intergubernamental del Protocolo está programada para junio de 2011.
[1] El colombiano Fernando Casas cocinó los avances en Nagoya (2010, 16 de noviembre). El Tiempo. http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/ecologia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-8377020.html
[2] El CBD no paró la comercialización de la bioversidad (2010, 15 de noviembre). La Vía Campesina. http://viacampesina.org/sp/index.php?option=com_content&view=article&id=1086:el-cbd-no-paro-la-comercializacion-de-la-biodiversidad&catid=22:biodiversidad-y-recursos-gencos&Itemid=37
[3] Brasil: Multa por US$ 12,3 millones a Natura por Biopiratería. Ansa Latina. http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/notiziari/brasil/20101113121635175894.html
Fuente: Revista Puentes
El agua como derecho humano dista mucho de la realidad

La reciente decisión tomada el pasado 26 de junio por la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) declarando el acceso al agua y a los servicios de saneamiento como un derecho humano esencial abre el debate sobre si el agua puede ser vista como un bien comercial, o ante todo es un derecho universal. Con 122 votos a favor y 41 abstenciones[1], principalmente de países industrializados, la ONU dio un histórico paso para garantizar el acceso al vital líquido a los pueblos de menos recursos.
Aunque la resolución no es vinculante sienta un gran precedente, sobre todo cuando entorpece el orden preestablecido en el que el recurso hídrico era considerado un bien comercial. De hecho, el mercado mundial del agua es uno de los sectores más promisorios. Un análisis de la empresa Pictet, uno de los mayores bancos privados de Suiza, lo destaca así y califica al agua como uno de los recursos estratégicos en el siglo XXI, al igual que los recursos energéticos[2], y esto no es novedad.
La demanda por el recurso hídrico es uno de los principales problemas que enfrentan los países a razón del aumento de la población, así como el extenso uso del agua en las actividades agrícolas. Del consumo total de agua dulce, cerca del 70% lo absorbe la agricultura, según ha afirmado la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).
El comercio de un recurso vital
En la actualidad, según cifras de Pictet, el tamaño del mercado mundial del agua es de US$ 500.000 millones y su crecimiento es estable, en torno a un 6% anual. Para la empresa suiza, un sector de inversión particularmente prometedor es el de las técnicas de desalinización de agua, que registra las mayores tasas de crecimiento. Estos procedimientos permiten producir agua potable a partir de agua de mar a un coste razonable en regiones en donde el agua potable es escasa. Del toda el agua disponible en el mundo, un 96,5% corresponde a agua salada, mientras que tan solo un 3% es agua dulce. De este último porcentaje, el 68% está bloqueada (agua retenida en casquetes polares); un 30% está almacenada en el suelo, mientras que las fuentes superficiales de agua dulce, como lagos y ríos, equivalen a un 1/150 del 1% del total del agua[3].
La ONU ha determinado que más de 1.000 millones de personas sufren carencias de agua en el mundo. Con ese panorama, la discusión sobre la comercialización del agua se hace aún más extensa. Al respecto, hay que notar que la mayoría de países se reservan el control y el manejo de los recursos hídricos por ser considerados de interés nacional. Sin embargo, existen ciertos aspectos considerados en los tratados comerciales o en los acuerdos de liberalización de servicios que podrían permitir una ‘privatización’ de los recursos hídricos. Incluso, la normativa vigente respecto al manejo y control del agua se basa en la diferenciación del agua por su uso. Esto puede indicar que mientras en ciertas situaciones el agua es presentada como un recurso empleado en necesidades básicas, en otras es un insumo dentro de un proceso industrial o agrícola, así como también puede ser considerado una bebida para consumo humano.
Aunada a esta situación, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha indicado que entre el 20% y el 40% del dinero que circula en el sector hídrico se pierde por causa de la corrupción. El ente multilateral afirma que para el caso del sector de agua potable y saneamiento, el poder desmedido de prestadores de servicios y de las autoridades, sobre todo locales, las construcciones y contrataciones costosas de gran escala, los múltiples niveles de decisión, y la ausencia de la fuerza controladora de la competencia, son algunas de las circunstancias que contribuyen a generar un ambiente propicio para la falta de transparencia[4].
La discusión entonces deberá girar en torno a la protección del recurso hídrico como elemento esencial para cada habitante del planeta y la idea de que el agua es una mercancía más sujeta a las normas comerciales, los tratados de libre comercio y de inversión, así como los acuerdos multilaterales de servicios. Sin embargo se hace necesario poder entender el uso y control del agua desde el punto de vista de su uso: agrícola, doméstico, industrial y de consumo.
El agua como un bien comercial
Los tratados de libre comercio (TLC) incluyen dentro de sus partidas productos como el agua mineral embotellada, agua salada, entre otros. Multinacionales del negocio de los refrescos y bebidas disponen ya de marcas reconocidas en casi toda Latinoamérica. La duda que recae ahora es si en efecto se está comercializando internacionalmente agua embotellada. La respuesta es sí. En efecto, el agua mineral tratada y embotellada es considerada como una mercancía más, y por tanto responde a las fuerzas del mercado de oferta y demanda.
La Organización Mundial de Comercio (OMC), el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) establecen los parámetros para el intercambio comercial del agua y sus servicios. Este marco legal establece que el comercio del agua se encuentra protegido bajo los pilares principales del orden comercial mundial, como lo son los principios de Trato Nacional y Nación Más Favorecida (NMF).
En los acuerdos regionales también hay consideraciones al respecto. En este sentido, dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se determinó que el agua en estado natural no está sujeta al acuerdo, según un pronunciamiento de los tres gobiernos signatarios. Esto quiere decir que cada país miembro, sean los Estados Unidos, Canadá o México se reserva el derecho de reglamentar el uso de agua en sus territorios.
Un caso regional curioso en las negociaciones comerciales fue el acuerdo alcanzado por los países centroamericanos y Estados Unidos (CAFTA-RD), donde el agua no fue excluida de las reglas de intercambio. El acuerdo alcanzado para el sector servicios sólo exceptúa servicios cuando fueron expresamente indicados, a diferencia del AGCS, donde sólo los servicios listados son incluidos (lista positiva, es decir, los servicios que los Estados incluyen son aceptados y ofertados). Únicamente Costa Rica ha excluido los servicios de agua, lo que significa que si alguno de los otros países permite alguna privatización, todo el sector estaría disponible para inversión privada. Por su parte, los EE.UU. no están sujeto a la misma regla, puesto que excluyó del tratado las áreas de jurisdicción de cada uno de los estados, por lo que su uso está sujeto a la decisión soberana de cada estado federal[5].
En casi todos los países latinoamericanos existe la definición como tal del producto agua mineral. Frente a las purezas y alta calidad que puedan promocionar las multinacionales de bebidas entorno a sus aguas embotelladas, la FAO determinó hace varios años que muchos consumidores consideran que estas aguas, que vienen de manantiales, lagos, ríos o pozos, tienen cualidades casi mágicas y gran valor nutritivo[6]. Esta idea es falsa. El agua embotellada puede contener pequeñas cantidades de minerales como calcio, magnesio y flúor, pero lo mismo ocurre con el agua del grifo de muchos sistemas de acueductos municipales. Un estudio realizado por este organismo comparó las marcas populares de agua embotellada y demostró que no eran superiores en forma alguna al agua del acueducto de Nueva York. Tan sólo tienen la ventaja de ser seguras en áreas donde el agua del grifo puede estar contaminada. Sin embargo, para las personas de bajos recursos económicos, el agua embotellada es muy costosa, por lo que hervir el agua local brinda un líquido seguro a un costo mucho menor, según indicó la FAO.
El costo del recurso hídrico frente al costo operativo de la explotación y comercialización del mismo es relativamente bajo. En total, el agua representa una ínfima parte del costo del producto embotellado, que se comercializa a miles de veces su valor. Controversiales cifras han sido divulgadas por los medios de comunicación, organizaciones ambientalistas, y demás personas interesadas en el tema, que no entienden como un bien en principio de uso “común”[7], puede ser comercializado a un valor exagerado.
Según Beverage Marketing Corporation, una empresa consultora del sector de bebidas, para 2009 el consumo de agua embotellada en Sudamérica aumento un 11% con respecto al año anterior. El mayor aumento a nivel global por región, seguido por Asia con 5,9%. Además, México pasó a ser el primer consumidor mundial de agua embotellada (por delante de Canadá); algo inverosímil si se tiene en cuenta los índices de pobreza en ese país. Según datos divulgados por el periódico mexicano La Jornada, cerca de 7.800 millones de botellas de plástico PET -21.3 millones al día- fueron desechados en el país, situación que agrava la problemática ambiental al requerirse años para que tales botellas plásticas se degraden[8].
El impacto ambiental del uso continuo de envases plásticos es enorme. Tan sólo una quinta parte de las botellas usadas se reciclan. Este porcentaje es menor en la región, donde apenas se está intentando integrar sistemas de reciclaje en las ciudades, aunque aún es muy poca la respuesta de las personas.
Agua embotellada vs. agua ‘común’
La situación en México, donde la gente prefiere el agua embotellada, puede ser un reflejo de lo que muchos países latinoamericanos padecen. Al parecer el problema radica en la percepción, y en varios casos en la certeza, sobre la poca calidad del agua que se emplea por la red pública de suministro. Sin embargo, la comercialización del recurso hídrico en las condiciones actuales es inquietante, sobre todo si se cuestiona si los latinoamericanos, con cerca del 40% de las reservas de agua dulce del mundo, deberían pagar por algo que a todas luces es un derecho natural.
Otro factor que para los expertos influye sobre el hecho que América Latina esté consumiendo cada vez más agua embotellada es el asunto de las tarifas. En nuestra región, que cuenta con la mayor disponibilidad per cápita del recurso hídrico del mundo, las tarifas por el uso del agua son bajas. Esto permite crear una reacción cíclica que empieza cuando al pagar bajas tarifas no se pueden hacer los mantenimientos e inversiones para mejorar la calidad de la infraestructura de distribución y de tratamiento del agua, lo que produce que la población en general desista de emplear el agua potable del grifo para el consumo y prefiera el agua embotellada, cuya publicidad y distribución son extensos.
A medida que la población siga aumentando, se espera que las reservas de agua dulce no sean suficiente para cumplir con la demanda. Para el año 2025, la demanda de este recurso será un 56% mayor que el suministro disponible. Es por esta razón que grandes países como China e India tienen un gran reto para garantizar el acceso al agua de su población, que en conjunto representan más del 40% de los habitantes del mundo. En la región, Brasil y México afrontarán grandes pruebas para mantener las redes de suministro y acceso disponibles. El panorama del agua como recurso básico para la existencia humana, hace pensar que quizás será uno de los mayores detonantes de conflicto en el presente siglo.
Cuadro: Perú y Ecuador impulsan proyecto transfronterizo para uso de aguas en actividades agrícolas
Pasaron 39 años para que los agricultores de Ecuador y Perú vieran nacer el Proyecto Binacional Puyango-Tumbes. El objetivo es utilizar el recurso hídrico superficial en el riego agrícola mediante el trasvase de las aguas del río Puyango (ecuatoriano) y Tumbes (peruano). La idea es utilizar las aguas de ambos ríos para riego en Ecuador y Perú, en una zona que comprende 44.600 hectáreas de frontera agrícola. En el proyecto, que surgió en 1998, se invertirán US$ 298,5 millones. Ambos países compartirán la responsabilidad en los aspectos operativos y administrativos del proyecto.
[1] Resolución de las Naciones Unidas: El derecho humano al agua y el saneamiento (2010, 26 de junio). http://www.unesco.org/water/wwap/news/archives/UNDecWaterHR_ES.pdf
[3] Agua fuente de vida y de… rentabilidad (2010, 28 de junio). Pictet. http://www.pictet.com/es/home/communications/pictet_press/water_source.html?query=agua&lu=es
[3] El ciclo del agua: The water cycle. Programa Hidrológico Internacional (PHI) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). http://ga.water.usgs.gov/edu/watercyclespanish.html
[4] Carta Circular de la Red de Cooperación en la Gestión Integral de Recursos Hídricos para el Desarrollo Sustentable en América Latina y el Caribe N° 32. http://www.cepal.org/drni/noticias/circulares/5/40365/Carta32es.pdf
[5] International Development Research Centre. (2005)Agua y Libre Comercio: Impacto e implicaciones de los Acuerdos de Libre Comercio sobre el Agua y sus Servicios http://www.ibcperu.org/doc/isis/7406.pdf
[6] Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO. Bebidas y condimentos. http://www.fao.org/docrep/006/w0073s/w0073s0z.htm
[7] Da Cruz, J. (2006). Agua embotellada: signo de nuestro tiempo. http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd59/DaCruzAgua.pdf
[8] México, primer lugar en consumo de agua embotellada; la demanda crece 40% (2010, 18 de mayo). La Jornada. http://www.jornada.unam.mx/2010/05/18/index.php?section=sociedad&article=041n1soc
Fuente: Revista Puentes